Fotografía: Ferdinando Scianna
viernes, 7 de agosto de 2015
martes, 4 de agosto de 2015
No nos seguiré soñando
Quería decirte que te extrañé durante mucho tiempo...más tiempo del que pasamos juntos.
Y que me sentía envidiosa de la felicidad de los que sí estaban junto a vos.
Que te buscaba en todos lados cuando caminaba,
y se me disgregaba el corazón buscándote en las calles...
Sí, estoy cansada.
Que quiero gritar en este colectivo y bajarme
(y revolear los anteojos del señor de pelo blanco que me mira)
que yo quiero cosas nuevas
y que ya extraño a alguien que no conozco.
Pero también debería decirte que no le corté los flecos a mis botas.
Sólo porque a vos te gustaban.
Y hasta me pongo un pantalón que me aprieta mucho la panza,
porque te gustaba mi cola en él.
A mí me gustabas vos en mí.
Y frotar mi cara contra la tuya cuando me despertaba.
Me doy cuenta de cuánto no te dije...:
que sos de los abrazos que no podía dejar de dar
porque era ridículo no hacerlo.
Y si no te soltaba supongo que era por esa química avanzada que pretende explicarnos.
Que sé que te quise, porque ya no te quiero.
Y que quiero a otros. De Sarandí a Molfetta. Y de Molfetta a Istanbul.
Porque el tiempo era ahora, y todas las cosas te están pasando sin mí.
Y lo que es más importante, todas las cosas me están pasando sin vos.
Te estás perdiendo mi vida,
y no era algo más que eso lo que yo quería compartir.
Y que me sentía envidiosa de la felicidad de los que sí estaban junto a vos.
Que te buscaba en todos lados cuando caminaba,
y se me disgregaba el corazón buscándote en las calles...
Sí, estoy cansada.
Que quiero gritar en este colectivo y bajarme
(y revolear los anteojos del señor de pelo blanco que me mira)
que yo quiero cosas nuevas
y que ya extraño a alguien que no conozco.
Pero también debería decirte que no le corté los flecos a mis botas.
Sólo porque a vos te gustaban.
Y hasta me pongo un pantalón que me aprieta mucho la panza,
porque te gustaba mi cola en él.
A mí me gustabas vos en mí.
Y frotar mi cara contra la tuya cuando me despertaba.
Me doy cuenta de cuánto no te dije...:
que sos de los abrazos que no podía dejar de dar
porque era ridículo no hacerlo.
Y si no te soltaba supongo que era por esa química avanzada que pretende explicarnos.
Que sé que te quise, porque ya no te quiero.
Y que quiero a otros. De Sarandí a Molfetta. Y de Molfetta a Istanbul.
Porque el tiempo era ahora, y todas las cosas te están pasando sin mí.
Y lo que es más importante, todas las cosas me están pasando sin vos.
Te estás perdiendo mi vida,
y no era algo más que eso lo que yo quería compartir.
viernes, 31 de julio de 2015
Bowie para el eclipse
En la magia de crear, habitan todos los demonios.
Los que te hacen brillar.
Los que te llenan de oscuridad.
Hay que escuchar a estos últimos. No juzgarlos.
Ellos son los que te van a mostrar la belleza.
¡Qué misterioso es crear belleza!
¡Qué difícil es compartirla!
Qué gran acto de amor es entregar esa creación a alguien.
Si no estoy creando, estoy enloqueciendo...
Los que te hacen brillar.
Los que te llenan de oscuridad.
Hay que escuchar a estos últimos. No juzgarlos.
Ellos son los que te van a mostrar la belleza.
¡Qué misterioso es crear belleza!
¡Qué difícil es compartirla!
Qué gran acto de amor es entregar esa creación a alguien.
Si no estoy creando, estoy enloqueciendo...
martes, 21 de julio de 2015
Perro blanco entonado:
Tu fragilidad tiene el inmenso poder
que sólo puede dar la constante cercanía a la muerte.
Cuánto te diste por amor.
Para transformar a tu especie, para traicionar a los cielos.
Tener el poder del sinfín te dejó parado. Sin límites.
Entonado para todo. Entonando sin sonido.
Para amar la belleza, parir la verdad y morir joven.
Aunque nadie encendió un sentido a tu cara.
De solitario sin rumbo. Errante de consuelo.
viernes, 17 de julio de 2015
viernes, 10 de julio de 2015
Hybris
Como en otras tantas vueltas a casa,
apenas yo sé cuánto escondo atrás de mis pasos apurados.
Aunque veo las caras en una rutina instintiva,
la luna tiene sangre y el frío se mete en mis huesos.
(Si sólo me lo pudiera sacar de encima).
Mientras el cielo se pone en otoño, me sorprende ese sentimiento que me compone,
me desconecta de tus palabras y me llama desde mis células más íntimas.
Converso con partículas que no existen
y que me abrazan, en una muerte súbita, privada.
(Y yo me estrecho de silencio que es soledad y desprotección).
Me veo cada vez más pequeña.
Achicada sobre mí misma, acurrucada contra la pared.
Y se reproducen en mi piel a montones
las cosas que entonces me hicieron.
(Esas que manchan como se manchan las calles de Monserrat).
Algo que se extiende en mi frescura como si yo no fuera nueva.
Y vuelvo a sentirme una y otra vez tan querida... y despreciada, tan linda y tan fea. Manchada.
Se hace más y más claro y doloroso
entender que estas penas tienen nombres y apellidos. Tienen manos.
(Y que yo tengo que volver a estos huesos para moverme, e irme lejos de ahí ).
apenas yo sé cuánto escondo atrás de mis pasos apurados.
Aunque veo las caras en una rutina instintiva,
la luna tiene sangre y el frío se mete en mis huesos.
(Si sólo me lo pudiera sacar de encima).
Mientras el cielo se pone en otoño, me sorprende ese sentimiento que me compone,
me desconecta de tus palabras y me llama desde mis células más íntimas.
Converso con partículas que no existen
y que me abrazan, en una muerte súbita, privada.
(Y yo me estrecho de silencio que es soledad y desprotección).
Me veo cada vez más pequeña.
Achicada sobre mí misma, acurrucada contra la pared.
Y se reproducen en mi piel a montones
las cosas que entonces me hicieron.
(Esas que manchan como se manchan las calles de Monserrat).
Algo que se extiende en mi frescura como si yo no fuera nueva.
Y vuelvo a sentirme una y otra vez tan querida... y despreciada, tan linda y tan fea. Manchada.
Se hace más y más claro y doloroso
entender que estas penas tienen nombres y apellidos. Tienen manos.
(Y que yo tengo que volver a estos huesos para moverme, e irme lejos de ahí ).
lunes, 6 de julio de 2015
Grito "vacío"
Cualquiera puede amarse a sí mismo cuando todo está en orden, el clima está templado y el pelo, ordenado, sin humedad.
Pero, ¡qué jodido y valioso, existente, es tener los puños duros como para amarnos en el caos, ser nuestro verdadero cuerpo en medio de la nada, y regar las flores cuando, en verdad, sólo queremos morir...!
Pero, ¡qué jodido y valioso, existente, es tener los puños duros como para amarnos en el caos, ser nuestro verdadero cuerpo en medio de la nada, y regar las flores cuando, en verdad, sólo queremos morir...!
jueves, 2 de julio de 2015
5 º G
"Sigo siendo la misma persona", le decís. Te movés por la habitación, como quien conoce cada rincón, cada obstáculo en ese desorden.
El atardecer apenas entra por las persianas cerradas que atrapan tus olores, esos que recién ahora ella empieza a recordar con fuerza, como si habitaran en su cuerpo y despertaran ante el estímulo indicado. Como si respondiera a ellos con una sensación física inevitable.
A ella le cuesta creer que estés amando a otra. En serio. O que ya te estén amando.
Pero la verdad golpea. No como una piedra, sino como una pared. Es el golpe al intentar atravesar esa pared, al hacer de cuenta que no está ahí.
"Sigo siendo el mismo", decís de nuevo. Insistís. No creas que tu voz no le es familiar. Tampoco voy a mentirte, ella cree que tu voz es una de esas voces que hacen que uno se detenga y quiera conocer la fuente de aquella cuerda contenida.
Supongo que querés que ella se sienta como antes, que te cuente las cosas dentro de la misma burbuja de intimidad que tuvieron.
Terminás el segundo cigarrillo enseguida, porque no estás fumando más, pero ella te pone nervioso.
Ella casi no entra a la casa. No tiene ganas de adentrarse en algunas cosas.
No creas que ella no lo entiende, ni que no te recuerda en abrazos.
Te estirás para tocarle la mano, porque ella está lejos del centro de aquel cuarto, casi bordea la puerta; porque querés despertar el pasado en ella. Y que ella se relaje y entienda que vos no cambiaste, sos ese que amó.
Quizás no entendés algo, ella no está nerviosa. Y no tiene ganas de entrar en tu casa.
"Lo siento", contesta ella, "es que yo no soy la misma".
El atardecer apenas entra por las persianas cerradas que atrapan tus olores, esos que recién ahora ella empieza a recordar con fuerza, como si habitaran en su cuerpo y despertaran ante el estímulo indicado. Como si respondiera a ellos con una sensación física inevitable.
A ella le cuesta creer que estés amando a otra. En serio. O que ya te estén amando.
Pero la verdad golpea. No como una piedra, sino como una pared. Es el golpe al intentar atravesar esa pared, al hacer de cuenta que no está ahí.
"Sigo siendo el mismo", decís de nuevo. Insistís. No creas que tu voz no le es familiar. Tampoco voy a mentirte, ella cree que tu voz es una de esas voces que hacen que uno se detenga y quiera conocer la fuente de aquella cuerda contenida.
Supongo que querés que ella se sienta como antes, que te cuente las cosas dentro de la misma burbuja de intimidad que tuvieron.
Terminás el segundo cigarrillo enseguida, porque no estás fumando más, pero ella te pone nervioso.
Ella casi no entra a la casa. No tiene ganas de adentrarse en algunas cosas.
No creas que ella no lo entiende, ni que no te recuerda en abrazos.
Te estirás para tocarle la mano, porque ella está lejos del centro de aquel cuarto, casi bordea la puerta; porque querés despertar el pasado en ella. Y que ella se relaje y entienda que vos no cambiaste, sos ese que amó.
Quizás no entendés algo, ella no está nerviosa. Y no tiene ganas de entrar en tu casa.
"Lo siento", contesta ella, "es que yo no soy la misma".
martes, 30 de junio de 2015
lunes, 25 de noviembre de 2013
Advertencia: Ver con música (http://www.youtube.com/watch?v=20YOwaOsntY) y en movimiento.
-
Realismo Mágico… es lo que abunda en la ciudad
que vivo. Esta ciudad que me vio nacer en muchas formas, tantas veces, y
que me verá morir una y otra vez aplastada en sus calles… Y es cuando las
calles adquieren un vacío oscuro y absoluto que la nada se vuelve absoluta. La
nada de las calles… la nadidad de lo urbano… la realidad de mis pasos. Santa Fe
al 2800… por acá vivía él creo.
-
Sante Fe al 2600: acabo de
dejar atrás un bar de otros tiempos. El perfume que marcó mis veintipico se
evapora en el aire húmedo de esta noche de museos y desfiles de amor.
Desde el fondo, el río me trae lluvia pantanosa, me sugiere padecimientos, me
sugiere romanticismos, me sugiere poemas y poetas y música de todos los mundos posibles.
Y este aire que anticipa la primavera…
-
Santa Fe al 2500: No, basta de metafísica. Hoy
no tengo adonde dormir. Y aclaro esta noche que yo no sé qué es el amor (pero
sí sé de eras geológicas)… Que me quedé sin música para pensarte y que te dije
que todo, pero que tengo esta música, que es nueva. Que camino rápido, casi de la
misma manera en que pienso, pero me duelen los pies.
-
Santa Fe al 2400: ¿La gente creerá que no tengo adónde dormir? Me ven pasar con un vestido y un perfume, no creo que se imaginen
qué cosa soy yo realmente, que aunque me visto de inviernos, y de primaveras y de veranos y
de otoños, dejé mi corazón en una playa. Y encima estoy pensando en el tiempo.
En cómo me sacudió un poco, en cómo rompió las maquetas que había armado, en
cómo se llevó los restos y en cómo me dejó parada frente a un espejo que
refleja mi vacío. Te extraño. Y encima me duelen los pies.
-
Santa Fe al 2300: Tu ausencia empieza a
quedarme incómoda. La noche empieza a quedarme incómoda. El tiempo volvió:
ahora veo claramente cómo destruye todos los futuros que imagino y empiezo a
sospechar que sí existe un secreto: que no tengo que inventarme futuros. El futuro
no existe. Y la vida es incómoda. Es el secreto más feliz que alguna vez
descubrí.
-
¿Y si llego a la parada y justo llega el
colectivo? Sería como encontrar un zapato que no sea ni 38 ni 39, largo y
angosto como mi pie. O como una oración sin erres. O como todas esas cosas que
hace la suerte para despistarnos y para disimular que, a fin de cuentas, tiene un
plan macabro para todos nosotros. Como una falsa alineación de hechos
fortuitos… y después el ZÁCATE… el sin sentido, la nada. No, dije no,
metafísica. Por dios, qué manera de pensar en tantas cosas en poco tiempo,
Santa Fe 2200 (y sí, me duelen los pies).
-
Santa Fe al 2100: Hola...¿ese chico es lindo o
lo miro porque lo conozco de algún lado?
-
Santa Fe al 2100 (pero de la vereda de
enfrente): Me asusté de alguien y crucé. No soy perseguida, no tengo miedo
fácilmente, pero soy hija de Armando, que me hizo creer que todos me quieren
matar… o al menos, eso entendí yo. ¿Y si me equivoco?... ¿Si justo llega el
colectivo cuando llego a la parada? Ojalá… Me duelen los pies. Caminé
demasiado.
-
Santa Fe al 1800: Alguien me dijo el otro día
que la memoria está en el cuerpo… O que el cuerpo tiene memoria. No me acuerdo
quién fue. Y tampoco me acuerdo bien qué me dijo exactamente. O sea que podría
decir que me falla la mano, o un riñón, o una teta, o la nariz. Pero si la memoria está en el
cuerpo… Pero si la memoria es el alma, entonces el alma es el cuerpo y entonces
puedo decir que el dolor del alma es el dolor de cualquier parte del cuerpo y
que el cuerpo no tiene que ver con la periferia, sino con lo más íntimo.
¿En
qué noche de qué ciudad estarás ahora que me duelen los pies?
-
Santa Fe al 1700: Yo no me siento parte de
ningún lado, como si fuera una especie de poesía que nació en la calle de un
pueblo de cualquier tiempo, en cualquier dirección, que se desplegó en una
dimensión y no en las demás y asesinó a
mis otras posibilidades, persiguiendo una casualidad que puede ser chispa, que
puede ser divina. Y nos hicieron creer que somos un soplo engendrado en
el aire vivo de un ser superior. Tal vez era así… y somos un pedo de Dios.
-
Santa Fe al 1600: Cada vez pienso menos en ella…
Nunca va a cumplir más años que los que tenía. Se congeló con treinta, nada
más.
Es como si viera las cosas que
pasaron por tu cabeza en ese momento, Nati. Porque conozco cómo se mueve esos demonios. ¿Qué pasaría si no tuviera estas armas? Lo mismo. El barquero nos
espera a todos, al otro lado de ese río sucio...
-
Santa Fe al 1500: Me duelen los pies. Porque sé
las cosas que sé y también las que ustedes me contaron, porque ella me dejó esperando
ese saludo, porque me hacés sentir que soy algo que merece ser mirado cuando tu
dedo termina en mi panza y se desliza y yo apenas te toco pero te miro y te
miro mucho y dejo que toques los botones de mi saco y yo no hago nada…
-
1450: me duelen los pies porque no son sólo
palabras, yo no soy sólo palabras; me duelen los pies porque el amor es lo
nuevo y no tiene que ver con esfuerzo, sino con moverse en una
dirección hacia la que nos acostumbramos a no movernos.
-
1400: me duelen los pies porque no conocía mi
propio veneno, porque si no somos amigos ante todo entonces no hay amor, porque
extraño los días romanos y las noches alemanas, porque soy tan musicable…
-
1350: me duelen los pies porque soy frágil como
los cambios de estación, porque aunque pasee con la tana nunca seré turista en Buenos Aires, porque esos
labios no son los míos.
-
1300: me duelen los pies porque Sol se queja de
su Venus en Acuario, porque soy crisis posibles de virtudes reales y el vacío
es posibilidad.
-
1250: porque me encanta verte florecer y
existir cuando la noche se hace día, porque estas contingencias son sagradas,
porque no sé si soy una tragedia o soy un milagro.
-
1200: me duelen los pies porque las reflexiones treinteañeras no
aseguran que nada va a estar bien, porque nos plagamos de amor ante el espanto
y de espanto ante el amor y nadie eligió estos “mientras tanto”. Y porque todos
los caminos te conducen a vos y porque fuimos embarcados en la misión más
difícil de la historia: ser felices.
Me duelen los pies y parece que va a
llover, pero sólo es música.
-
Santa Fe al 1100: Seamos como nos gustamos. Que
mi sonrisa no sea tu lágrima. Invadime esta primavera, que yo te espero sin
esperar nada.
-
Es Santa Fe al 1000… Me pasé de la parada.
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