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viernes, 17 de agosto de 2012


Finalmente, él muestra su cara. Sí, era él.

Sus ojos miraban hacia atrás porque se habían detenido en algún punto de la historia.
Por lo menos para mí, porque esa historia había sido mía.
Todo era distinto; nosotros éramos distintos: inocentes y crueles, grandes y niños. 
Redimidos y condenados.
En el medio, un vacío.

El tiempo se acerca a nosotros a través de combinaciones insólitas.
E insólito era poner esa cara que conocí, tantos años atrás, en aquel pelo grisáceo.
Parecía la escena forzada de una película olvidable.
Las expresiones eran de otros sentimientos y, sin embargo, eran las mismas.

Solo pude pensar en mí y cerrar ideas.
Mi camino parece signado a veces por esa interpretación libre de un recuerdo.
No se repite una y otra vez, pero a veces se respira y a veces ahoga.
Pero, a fin de cuentas, se va disolviendo en las novedades de la vida y vuelve a ser la pieza de un rompecabezas que se ha perdido en la sala de juegos. 

"No es más que una amenaza", me repito.
Bajo mis ojos y emprendo mi retirada.
El suelo espera mis labios
y el rey reclama justicia.




"Voz de mil almas que se encontraron,
me dejaste en un valle perdido.
Hablan tus voces de fuego robado,
noches irónicas del olvido.

Espíritu de uno de mis tantos pueblos pisados,
Se levanta de la tumba de reinas decapitadas por verdugos intemporales. 
Y sin embargo, mis sentimientos tristes y epocales
se van con mis años coloridos y un poco dejados.

Cuando reconozcas donde habito,
y saques tu alma de mi alma,
la música sonará distinto,
Tu magia es mi magia.

Siempre sabe lo que digo.
Siempre supe lo que piensa
Creí que solo era un impulso,
pero no, también fue la tormenta".  


                                                                                                    B. 


Cuadro: Paula Dagostino


viernes, 6 de abril de 2012


No sé porqué, pero a veces nos elegimos y elegimos.
Me encontraste de nuevo, pero seamos sinceros:
 nunca me habías perdido.

Flotaba en el viento de un día como el de hoy,
y, finalmente, me miraste.
Yo, que reniego de los mundos que tuve que dejar caer,
porque se fueron las personas que crearon esos mundos.

Si te declaro la paz,
es para que me dejes salir de esta playa.
No miremos ese mar ni busquemos el sueño que se perdió,
pero que no sabemos cuál es.

No miremos el cielo buscando caer en ese blanco negro. No.
Suspendeme en tus colores,
la vida es nueva.
No extrañes el dolor.

Volveremos un día a la playa,
a mirar los barcos que se alejan,
el sol que se pone en ese reflejo sobre el mar, que lo hace misterio,
tan grande... tanto como el tuyo y el mío.

Te limpio y asumo el alma que es puro corazón,
para que tengas esa vida dispersa.
Te prometo que llegaremos adónde no conocés.
No extrañarás más esa fuente desconocida.



Es como si viera las cosas que pasaron por tu cabeza,
porque conozco cómo se mueven los demonios.
Y ¿qué pasaría si no tuviera estas armas?
Lo mismo.

                                       B.










viernes, 12 de agosto de 2011


Algo que deberías saber de mí es que mi permanencia no logra extenderse.
Soy el pedazo grosero, de algún grosero al que le gusta deshacerse.


Mientras fumo cigarrillo tras otro, y me río al recordar las cosas que hice,
encuentro el sueño que buscaba.
Ahí está.


Ella me mira de reojo. Sabe que no tiene que confiar en mi.
Yo sé que lo sabe, y me pongo las mejores ropas que encuentro.


No sé que hace, pero intenta pasar desapercibida (¡como si no la oliera!).
Ese juego no es el mío, amor.


"No", me contestó ayer. Como si su "no" me importara.
Gracias deberías darme por ser egoísta, y si llegamos hasta acá no fue por tu luna serena, sino por mi mar apocalíptico.


En medio de la tormenta, me desentendí de tu destierro. Yo logro escapar, siempre.
Estaba lloviendo cuando me fui hoy, y escuché que me hablabas.
 Una sedosa voz de hilo jugaba en el salpicar de las gotas, y entonces nos fundimos.


A veces te ayudo, ¿cierto?
Que oscuro está el cielo.

lunes, 25 de julio de 2011

Anfibio, mutante, escuálida.
Pertenece a una nueva especie.
El espacio sigue siendo inmenso,
El misterio sigue siendo inmenso.
Tan sólo sucedió.
Pero no importa, sólo sabe que pertenece al mar,
Siempre agua.

Las noches soleadas,
El calor de la nieve sólo cuando nieva (y nunca nieva),
Respeta y no olvida los siglos que vivió.
Es ancestral,
Y ahí radica su fuerza.

No es una niña del rayo,
Es más antiguo y es más vivo.

Es la imagen de un farol en la calle
Y la nueva forma que escribe y canta.

Madura porque va de especie a especie,
Evoluciona porque sigue siendo lo que es.
Existe de misterios, poesías y melancolías.
Extraña los días romanos y las noches alemanas.

Siempre habrá quien diga lo contrario,
Eso siempre es lo mismo.

Hoy abandona caparazones,
Y se aleja más de la costa.
Cuando la vea no habrá más muerte,
Y cuando se vaya no habrá más vida.

Esa fue una metamorfosis,
Ser quién es,
Ir adónde debe ir…


                                                              De cangrejo a cocodrilo.




No termina donde empieza,
Cuando cambia el mundo,
Alucina con un pasado cambiante y no estancado.
Gracias por darle vida a lo que pasó.
No me olvido,
Ni me olvida.
Termina cuando llega el cocodrilo…


                                                               No Peter, espero que no sea el tiempo.
                                                                       B.