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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Ruinas.
Cuando soy la sombra de lo que brillé en los soles de agosto, soy mala compañía.
¿Debería agradecer esta posibilidad de conectarme con el caer de una era? ¿Alguien carga las mochilas como yo me cargué esta mañana?
Dejé la fuerza en mi sonrisa con los que me hicieron alegría. Sacaron las mejores versiones de mis elocuencias, y se llevaron las historias imposibles y reales.
En estos meses, soñé que era milagro y me dejé conmover con mis particularidades.

Dame una señal y me seguiré soñando.
No.
Dame esa fuerza y me seguiré siendo.
Dame lo nuevo y seré mi particularidad, mi naturaleza, mi propio sol de agosto.
Un corazón, porque se viene la tormenta...







miércoles, 7 de noviembre de 2012

"Poder hacer". Lo vi lejos de mi voluntad.
Vi lejos de mí esos pasados almacenados que pueden transportarme al mejor de mis cielos.
Me vi oscura y confundida. Me percibí con pensamiento circular en un eterno retorno de lo amargo.
Finalmente, el vacío fluyó por mis venas como veneno que mata lento.
¿El vacío? Sí, me entienden. Esa idea de aniquilación. Dinamismo habitual de malos días que se suman y que restan. Esa idea que se apodera de la existencia y le quita sabor a lo cotidiano.

¿El camino? Sí, hay una salida. Lo prometo. Lo predigo. Lo creo.
Es entonces que agoto la idea de vacío. En un día, en una noche. El vacío comienza a repugnarme. Lo entiendo esa mañana que me levanto sin pena, y el olor del jardín aparece como si antes no hubiera estado ahí.

Corramos por la arena hasta tocar el agua helada, como si en verdad no hubiera que llegar a ningún lado. Como si el momento fuera uno en importancia, en una sonrisa, en un secreto, en revelar esa aventura que te lleve hasta aquel lugar conmigo; como si siempre hubiesen estado ahí las personas que más amo; cuando tus ojos se conmovieron ante mi labios, cuando me leíste una y otra vez y compartiste mis dolores, mis penas, alegrías, chistes de mañana, encantos, parodias, vida. Sentimientos olvidados que renacen en besos coloridos.
Lo creo. Lo creo. Lo creo.

Y si no nos es fácil hacer vida, no nos apresuremos en dar muerte.
Por suerte, creímos en el amor.
Hasta el final de los finales.
Creo. Creo. Creo. Te creo.
Un día, me vas a creer también.


















miércoles, 5 de septiembre de 2012

Fuera del tiempo y fuera de foco, esta soy yo en una tarde de verano.
Fuera de lo peor de mí y de esas oscuridades que me vuelven mi propio rehén.
Soy yo cuando no me exijo ser perfecta.
Soy yo en ese instante en que todo adquiere sentido, porque el sentido como concepto no importa.
Soy yo cuando no me busco, no (me) pregunto, no (me) revuelvo.
Soy yo en ese instante de momento justo y armonía, cuando nada es tan serio, pero sabemos lo que realmente importa.

Fuera del tiempo y fuera de foco, esta soy yo y no es mi mejor foto.
Pero cada día, cada mañana, despierto y aspiro a ese instante.
Porque me he levantado de caídas abismales y del manoseo engañoso de la sombra de lo eterno.
Este es mi gris, no blanco, no negro.

Fuera del tiempo y fuera del foco, esta soy cuando soy lo que soy.
No hay misterio, ni tragedia, ni milagro.
Una sonrisa.
Y vas a verme brillar.





viernes, 10 de agosto de 2012

Estoy acá.
¿Estás ahí...?
¿Te puedo contar algo?
No me digas que sí, si no.
No importa, no tenés que contestarme.
Podés seguir haciendo lo que hacías.

Tal vez porque escuché buena música o, simplemente, porque la semana desacelera
-y todos sabemos cómo nos trató esta semana-.
Porque hice una cena para cinco y viene nadie;
porque de tres llamados, cuatro eran de llanto si cuento ese mail.
O porque hice un mal movimiento y me lastimé físicamente y soy maricona de dolores,
 o porque ya no me enamora una sonrisa, pero sí cualquier chiste tonto.
O porque me asusta ser delirante al estar bien y no entender la gravedad de los problemas,
o porque el mundo es raro y tengo demasiado recuerdo del mundo.
Porque vi durante estos meses cómo mi pares se bajaron de la vida
-y yo la encuentro sencillamente asombrosa-.
O porque puedo ser un niño con arrugas,
o porque aún espero que vuelvas por mí.
O porque los que regulan deseos siempre me dejaron afuera del sistema,
o porque quiero compartir todo esto con alguien.
Porque me leés, abrís la boca y no sabés qué decirme,
o porque no sabés cómo atajarme.
O porque mi abrazo es real
-no me dejes seguir en vano-.
O porque yo soy de verdad.

Tengo miedo. 
Y a veces no tengo respuestas ni preguntas.
Solo ojos llenos de asombro por todo lo maravilloso que existe.
Estoy donde siempre, por si me andabas buscando.
Y todavía no sé quién soy, pero me gusta cuando río.
Me gusta que comentes mis tonterías y hasta que me critiques.

Tal vez, hasta me guste tener miedo,
porque quizás no sea más que saber que aún me interesan las cosas
o porque tengo esperanza.
O porque alguien tocó a mi puerta y no cené sola,
o porque me llamó un amigo borracho desde una exposición y  me hizo reír.
O porque me duele menos la herida,
o porque estoy haciendo vida.
O porque, simplemente, importa. Todo esto. 







El que quiera vivir, que dé el primer salto.



viernes, 22 de junio de 2012

Una noche fría como hoy, nació un hormiguero.
Rejunte de la música que da vueltas por mi alma,
y se filtra en el embudo de este cuerpo.
Como forma de no creer que creí que no podía creer...
y que olvidé que podía olvidar.
Como forma de ser cada persona que soy y no he sido...


Porque cada letra es un pedazo de una esencia rota
y una existencia multiforme en colores reales.
La unidad y la redondez y lo perfecto
no son el final de un camino, sino un pequeño momento de esperanza.
La felicidad no es estable, porque nosotros no lo somos.


Nació de ese encuentro lujurioso entre la casualidad y la idea,
y los hijos flotan conformes a los deseos de sus padres.
Me percibo como esfinge porque no recuerdo quién soy:
 una niña que se mira en el espejo e imagina lo que va a venir (y todo sucedió);
o la mujer que sale a caminar los atardeceres pintados atrás de los edificios
y encuentra la paz que no había en la soledad de su cueva;
la aventurera que transita por barrios olvidados del tiempo
y se codea con poetas pasados de todo, mientras espera un colectivo;
o una chispa inquieta de este color coral
que ridiculiza una cara que resiste la gravedad del ánimo,
que se escapa cada mañana de sol y viento en su corcel rojo.


Soy lo que me quiero,
me agrego, también, lo que me quieren.
Me pueden ver en ese espejo, en los atardeceres, en todas las ciudades, en mi música.
No me olvido ni me olvida.
Te junto.
Me deshago.
Soy hormiga.


"Te divido en mi reino" (dijo él).

"No" (contesté yo).
Azar, ¿qué es el amor?
El amor es lo nuevo.
Volver a sentir es un principio, no el final.
La conexión con el universo ha sido abierta.
De cara frente al secreto más grande de todos:
a veces, soy poeta:
"De caudales queda un río,
sentimientos bien guardados,
el mismo diablo enamorado
quiere de vuelta lo que tuvo".









 El que quiera entender, que escuche.                                                                                          
                                                                         

sábado, 3 de marzo de 2012

No solo soy palabras. Soy el viento que molesta a veces; y otras, el viento compañero. Soy el que puede quedarse horas, mirando algo sin mirar. Pensando en algo más que lo que se toca...
Me toca el orgullo el amor que no llega, que viene, parece, se va. No sé que es el amor cuando soy crisis y confusión...
Mi confusión se supone que es oportunidad. Me lleno de vestigios de un futuro posible, y lentamente, me encuentro a mi mismo como una sombra. La luz refleja la sombra de mis deseos y virtualidades...
La virtud me queda grande cuando la plantean abstracta. Me deshago de nuevo y solo soy viento.Agito las hojas y me parece descubrir un sentido.

En mi intimidad hablo con alguien, y no sé si solo soy yo la que responde. Yo, que tanto hablo de mí que me agota. Me agotan las caras malas y la actitudes hirientes.
Un grito puede partir mi corazón en dos. Él vuelve a unirse y me preparo cada día para enfrentarte. Pero peleo contra cíclopes miopes y las mentiras entorpecen mis pasos.
Quiero llegar, creeme. Me aferro a una oración, a una palabra. Pero no soy solo palabras.

No soy un llanto eterno. Las canciones de muerte reclaman mi atención. Les sonrío y el sonido de mi risa tapa ese lamento.
Me recojo en la redondez perfecta que puede ser mi vida. Te miro, a mi lado, en todos lados. Por primera vez en el día me mirás. Una sonrisa en tu cara triste nos vuelve alegres. No estoy solo, no estoy con el mundo: estoy con vos.
Entiendo la pequeñez perfecta de los que me rodean. Me quieren. Y tengo valor para enfrentarte, y no soy el viento solamente, soy la hoja, soy un corazón, palabras vividas, crisis posible de virtudes reales, el eslabón entre el mundo que viene y el mundo que se cae, un salto de alegría en cámara lenta, la música que se mueve con este cambio continuo del tiempo que avanza, que no es mío, pero yo le pertenezco.
Me hago uno con el tiempo, con mi (del) tiempo: en mis manos están mis vivencias... Que no se escape nada de eso, ni las incertidumbres ni las alegrías.




Me despierto en silencio ("hola") y finalmente me integro en mi casi realidad. En noche de corazones rotos, te elegí (amigo), me elegiste (amiga). No más miedo. 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Me encanta verte florecer
y existir cuando la noche se hace día.

También fue confuso el festejo;
suena un celular que no es el mío
desde uno que no es el tuyo:
es tu voz la que se ríe en otro lado.

Alguien golpea la puerta,
y recuerdo que me encerré (para oírte mejor).
Dos bellezas rubias juegan a jugar en la mesa de ping pong;
cuatro caballeros las desean y no les quitan los ojos de encima.

Un hombre que no es el mío
pide que yo sea yo y abandone la careta.
Confía en esta chispa borracha.

Miro de reojo y todos están sobre todos,
y la marea se hizo humo.
¿Ya son las siete? Dios.
Estos labios no son los míos...

"Una vueltita más", nos dijo ella.
Y se durmió en el sillón.




sábado, 1 de octubre de 2011

Nos miramos de reojo y nos decimos todo,
sin saber qué decir.
En una madrugada creemos que se puede resolver una vida,
 y recuperar los días felices.

Bajo tierra no se vive mejor cada mañana,
cuando el camino de vuelta es el mismo cada tarde.
Fragancias subterráneas que ya no se distinguen,
porque hay un Hades en la tierra.

Sin embargo, yo te miro,
y no siento que estés.
Mis lágrimas, tus tragedias,
encantos y alegrías.

Es cuando la noche se hace día
que lo sé: esos días volverán.

La mitología no tiene dueños.
Dame una sonrisa sagrada,
un poco de sol de mediodía,
compartiré mi melodía y tu viaje de mañana.


sábado, 3 de septiembre de 2011

El viento que anticipa la primavera
trajo algo de aquel sentimiento olvidado.
Me puso de cara al sin sentido de la tristeza
y me encontró de nuevo caminando...

Las luces en la ciudad
coronan mi breve reinado,
el ángel pequeño y dorado,
que adorna mis más íntimos cimientos.

Me voy de carrete con mis amigos.
Dolor, no me esperes despierto.




Foto: Alejandra Czmychalo

sábado, 27 de agosto de 2011

Las cosas que duelen esperan afuera. Y mejor no buscar un sentimiento triste que no se siente porque siempre anda cerca de nosotros.
Creía que no puedo, y saber cómo se hace es un misterio divino en cada uno.
Nos despertamos y la vida sigue, pero ¿cómo se sigue?
Como siempre... juntando hormigas.


El que quiera escuchar, que lea.

sábado, 6 de agosto de 2011

Tomar el toro por las astas.
Claro que me asusta.
Le dije que sí, y ella me dijo que iba a ser duro.
Por suerte, están los soles que estuvieron allí,
cuando nació hace muchos años este toro,
en aquellos días oscuros. 



Creo.


viernes, 22 de julio de 2011

Que bueno poder ser todos los que somos, tan simple como escuchar una canción en soledad, un viernes despejado.

Los días son, por lejos, los más difíciles de varias historias. 
Disfruten de ustedes, porque en verdad,  somos nadie, y eso nos hace libres.







Ahora mismo, soy nadie (Río).