viernes, 11 de noviembre de 2016

Infinitos

Perdida, como la bala que dio en el inocente.
Como ayer, cuando no podía señalarme en un reflejo,
cuando la sombra se hizo esencia y no accidente.
Piso la balanza con la fuerza de mi materia grave.
(Fijo un rumbo para encaminarme,… tal vez para encaminarte).
Viví tanto tiempo sin vos,
Que sé habitar la ausencia. Y puedo ser mujer e ideal.
Que no reclama primavera,
Que se ríe de la lluvia
(porque caminé… sin miedo de lo terrible y aterrorizada de lo bello).
Cuando chocamos, no hubo accidente,
No hubo destino.
Mi mirada dio en la tuya.
Como bala.
(Perdida).
 

Fotografía: Jürgen Bürgin                                                                                                                       

jueves, 10 de noviembre de 2016

Plutón en las entrañas

Voy a caminar...
A guardarme algunas penas
y a escupirte mis victorias.
Estoy tan sucia como vos.
Voy a caminar.
A caminar sola durante la noche.
O a cruzarme con un policía.
O con otro loco que salió bajo esta lluvia.
La humedad ya conquistó mis medias,
pero vencí dragones más furiosos.
No sé a ustedes,
a mí me persigue la muerte.
(Pero yo) Voy a caminar
este impulso sincero,
este deseo eléctrico que nació detrás de mis ojos
Y murió en el dedo del pie.
Voy a caminar
rápido y firme…
(Porque yo) podría caminarte toda la noche,
luz tenue y mojada de esta ciudad.
Voy a guardar esta fuerza, lo prometo,
del dolor de tus vientos sureños,…
del olor putrefacto de pantano encubierto.
Te anduve fiel durante décadas,
así que dame adiós, dame adiós en tu nostálgico cielo gris.
Y dame un beso, con tu mueca triste de ciudad de bien para otros.
Y caminemos juntos estos últimos momentos.
Juntos, yo y vos, el peor de todos los que amé.


 Pintura: James Guppy, 2010                                                                                                                      


martes, 13 de septiembre de 2016

Minicuento clásico

Mientras caminaba tranquilamente por el bosque, el Lobo la vio.
Caperucita le dijo: “Deberías tener cuidado conmigo, Lobo, yo sueño que como carne”.





(Pintura: DeAngel, 1966).

domingo, 3 de abril de 2016

Destino

Voy a pensarte, destino. Voy a pensarte como nunca te pensé,
como si no estuvieras escrito en las estrellas,

Voy a ubicarte en esta sangre que me recorre.
Voy a pensarte como verdad de mis huesos.

Te quiero imaginar concreto y lejos de las ideas,
anclado en la luz que pueden atrapar estos ojos.

Destino no es un "qué" sino un "cuándo".
Una invocación correcta.
Una aceptación del acontecer
La Manifestación de un vínculo
Recuerdo de una verdad que se extiende desde el futuro,
y que viene a nuestro encuentro.

Eso es destino,
cuando convocamos lo concreto del amor.

Cuántos destinos 
que me corresponden, 
a los que les correspondo,
estarán existiendo ya,
viviendo, 
como si nunca fuésemos a cruzarnos.


Foto: Marina Mangieri                                                                                                                         

Deseo

Poder habitarme
en un grito vasto de naturaleza.
Y poder decir que toqué lo que soy
cuando me vea llorar.

Y que todas las sensaciones,
que atesoro y recibo y devuelvo
me devuelvan, me reciban, me atesoren
hogar.

Camino tristeza porque así sé adónde ir.
Como un círculo abrazado seré vuelta en el mundo.
Exploración pacífica de cada estado.
Felicidad, cuando se me pueda atribuir esa sonrisa.


Yo deseo.


Fotografía: Florencia Jaworowski                                                                                                      


jueves, 31 de diciembre de 2015

La liebre iluminada

La liebre iluminada no sabe si tiene miedo.
La verdad es que nunca supo sentir el miedo.
Nunca llenó el espacio de su propia existencia,
como si calzara un zapato al que le deja un vacío.

La liebre iluminada no sospecha nada aún,
no tiene idea qué tan poco se conoce ni cuáles son sus posibilidades.
Transita de noche un camino, cree en una vida en línea recta,
No se pregunta qué pasa alrededor.

Cada vez que cruza la calle (repitiendo un ritual, repitiéndose ella misma),
un farol la encandila, la vuelve lo que es.
Ella se paraliza y no sabe qué siente, pero algo siente.
Después lo olvida y regresa por donde llegó.

El problema de la liebre iluminada comienza cuando cree escuchar una voz
"Lo hiciste bien. Basta".
El problema comienza cuando lo que cree que siente se aloja en su cuerpo,
se hace presencia.

Cuando vuelve a cruzar la calle,
la liebre iluminada no puede evitar sentirlo.
Sí, Es el miedo.
Y decide moverse por primera vez.

Abandonará su alienación,
ya no será liebre iluminada,
liebre de soledad absoluta.
Se moverá.

Para alejarse.
O para ir al encuentro de aquello que la había encandilado.



domingo, 27 de diciembre de 2015

La víctima y el reptil

Todos somos capaces de recibir daños. Y de generarlos.
Quizás tenía que entender la raíz enroscada que me ata a las ideas malas.
Si puedo aparecer como luz en medio de la oscuridad -o si pude hacerlo- será o fue por cuestión de tiempos. Y por saber que atrás de un arco iris habita un dragón. El que ahora me mira.
Él cuida esas ideas oscuras. De mí y de sí mismo. "Tánatos", le dicen y su pelea no está en el alma, sino, en la sangre.

El dragón me mira amenazante y me dice: "Abrazo la curiosidad de los insaciables, porque no puedo abarcar el universo". Se sienta a esperar a que haga las preguntas que quiero hacerle. Yo espero las respuestas, pero también el ataque.


viernes, 11 de diciembre de 2015

¿Es necesario saber vivir entre hombres?

...Alguien me advirtió de lo malevo de la sangre. Y hasta usó esa palabra.
"No tengo miedo", le dije. Y seguí el camino de las pisadas rojas. No eran pies humanos.
Ese fue el día que lo conocí.

¡Cuántos que son los recovecos misteriosos del hombre!
Esos recovecos son los que me llevaron a perderme en la oscuridad de aquella parte abandonada del teatro. Alejarse de todos es saber que cualquier contacto hace mal. Incluso una caricia.
Sin pensar, terminé en ese espacio en el que se montaron tantas ficciones, espacio cubierto de una energía errante y densa que aún se niega a desaparecer. La alfombra marca pisadas de pies que ya no existen. Recovecos oscuros del hombre.
Una luz breve se filtra, se manifiestan sus partículas, y proyecta los defectos de la madera vieja que cruje desde mis pisadas.
Una ventana mira hacia cualquier lado, al interior de edificios que crecieron alocadamente.
Y otros crujidos hacen gruñir ese piso solitario.¡Hay alguien más aquí!
"¿Cómo llegaste hasta mi secreto?".






Foto: Daniel Katz                                                                                                                               






martes, 8 de diciembre de 2015

Un artista

Ser convocado para provocar a los pensadores.
El mundo necesita como nunca a los artistas.
Porque el mundo necesita, finalmente, que los pensadores salgan de sus cuevas.


Foto: Maximiliano Orellana                                                                                                                     

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Te enamoraste del asesino

Tenía tanta curiosidad de mundo que era capaz de bajar al infierno, sin pensarlo dos veces, para poder verlo todo.
Vi huellas de sangre mientras apuraba mi paso en Constitución. Podría haber tomado otro camino, pero nunca cambié mi rumbo... Coincidía con las pisadas.
Alguien me advirtió de lo malevo de la sangre. Fue extraño que usara esa palabra.
"No tengo miedo", le dije. Y seguí el camino de las pisadas rojas. No eran pies humanos.
Ese fue el día que lo conocí.



Foto: Daniel Katz