miércoles, 12 de agosto de 2015

Una última aventura

"Me estoy matando", pensó él, cinco minutos antes.
También pensó en las cosas que se dirían.¿Habría alguna consciencia de él que observaría aquellos pensamientos, aquellas oraciones y charlas sobre su recuerdo? ¿O sólo lo imaginaba ahora que existía como nos dicen que se existe, y luego, luego, se disiparía en la nada, en aquella buscada posibilidad de anulación que tanto temía?

Esa dimensión de tragedia lo había acompañado siempre, desde ese momento en el que también se había despertado una enorme capacidad de asombro.
Tal vez, más de grande, entendió que mientras esa inocencia lo acompañara, la tragedia nunca lograría ocupar todo lo que él tocara, nunca se desplegaría por sus venas y nunca se alojaría en el centro de la fuerza de vida. Ese líquido negro sólo conducía a una conclusión.

Recordaba haber sufrido posesiones casi totales por parte de esa mitad misteriosa, saturada en ansiedad.
Ser quien no era lo ayudaba mucho. El reconocimiento, también. El escribir en el espejo "Me estoy matando", también. Era una muerte poética... No más que eso.

Esa mañana de agosto no encontró inocencia; no había otros que lo reconocieran; no había mentiras escénicas; tampoco había palabras.
"Me estoy matando", pensó él, cinco minutos antes.
Pero nunca lo escribió.




viernes, 7 de agosto de 2015

Un artista

Sabe que el universo es un lugar fascinante... ¡No sé cómo lo va a resistir!


Fotografía: Ferdinando Scianna                                                                                                                    



martes, 4 de agosto de 2015

No nos seguiré soñando

Quería decirte que te extrañé durante mucho tiempo...más  tiempo del que pasamos juntos.
Y que me sentía envidiosa de la felicidad de los que sí estaban junto a vos.
Que te buscaba en todos lados cuando caminaba,
y se me disgregaba el corazón buscándote en las calles...

Sí, estoy cansada.

Que quiero gritar en este colectivo y bajarme
(y revolear los anteojos del señor de pelo blanco que me mira)
que yo quiero cosas nuevas
y que ya extraño a alguien que no conozco.

Pero también debería decirte que no le corté los flecos a mis botas.
Sólo porque a vos te gustaban.
Y hasta me pongo un pantalón que me aprieta mucho la panza,
porque te gustaba mi cola en él.

A mí me gustabas vos en mí.
Y frotar mi cara contra la tuya cuando me despertaba.

Me doy cuenta de cuánto no te dije...:
que sos de los abrazos que no podía dejar de dar
porque era ridículo no hacerlo.
Y si no te soltaba supongo que era por esa química avanzada que pretende explicarnos.

Que sé que te quise, porque ya no te quiero.
Y que quiero a otros. De Sarandí a Molfetta. Y de Molfetta a Istanbul.

Porque el tiempo era ahora, y todas las cosas te están pasando sin mí.
Y lo que es más importante, todas las cosas me están pasando sin vos.
Te estás perdiendo mi vida,
y no era algo más que eso lo que yo quería compartir.



viernes, 31 de julio de 2015

Bowie para el eclipse

En la magia de crear, habitan todos los demonios.
Los que te hacen brillar.
Los que te llenan de oscuridad.

Hay que escuchar a estos últimos. No juzgarlos.
Ellos son los que te van a mostrar la belleza.

¡Qué misterioso es crear belleza!
¡Qué difícil es compartirla!
Qué gran acto de amor es entregar esa creación a alguien.

Si no estoy creando, estoy enloqueciendo...




martes, 21 de julio de 2015

Perro blanco entonado:

Tu fragilidad tiene el inmenso poder
que sólo puede dar la constante cercanía a la muerte.

Cuánto te diste por amor. 
Para transformar a tu especie, para traicionar a los cielos.

Tener el poder del sinfín te dejó parado. Sin límites.
Entonado para todo. Entonando sin sonido.

Para amar la belleza, parir la verdad y morir joven.
Aunque nadie encendió un sentido a tu cara.

De solitario sin rumbo. Errante de consuelo.
Huérfano de humanidad.




viernes, 17 de julio de 2015

Un artista

Vive todas las vidas posibles. Incluso aquellas que nunca conocerá.                                                          






(Foto: Jerónimo Cerimedo).




viernes, 10 de julio de 2015

Hybris

Como en otras tantas vueltas a casa,
apenas yo sé cuánto escondo atrás de mis pasos apurados.
Aunque veo las caras en una rutina instintiva,
la luna tiene sangre y el frío se mete en mis huesos.

(Si sólo me lo pudiera sacar de encima).

Mientras el cielo se pone en otoño, me sorprende ese sentimiento que me compone,
me desconecta de tus palabras y me llama desde mis células más íntimas.
Converso con partículas que no existen
y que me abrazan, en una muerte súbita, privada.

(Y yo me estrecho de silencio que es soledad y desprotección).

Me veo cada vez más pequeña.
Achicada sobre mí misma, acurrucada contra la pared.
Y se reproducen en mi piel a montones
las cosas que entonces me hicieron.

 (Esas que manchan como se manchan las calles de Monserrat).

Algo que se extiende en mi frescura como si yo no fuera nueva.
Y vuelvo a sentirme una y otra vez tan querida... y despreciada, tan linda y tan fea. Manchada.
Se hace más y más claro y doloroso
entender que estas penas tienen nombres y apellidos. Tienen manos.

(Y que yo tengo que volver a estos huesos para moverme, e irme lejos de ahí ).











lunes, 6 de julio de 2015

Grito "vacío"

Cualquiera puede amarse a sí mismo cuando todo está en orden, el clima está templado y el pelo, ordenado, sin humedad.
Pero, ¡qué jodido y valioso, existente, es tener los puños duros como para amarnos en el caos, ser nuestro verdadero cuerpo en medio de la nada, y regar las flores cuando, en verdad, sólo queremos morir...!




jueves, 2 de julio de 2015

5 º G

"Sigo siendo la misma persona", le decís. Te movés por la habitación, como quien conoce cada rincón, cada obstáculo en ese desorden.
El atardecer apenas entra por las persianas cerradas que atrapan tus olores, esos que recién ahora ella empieza a recordar con fuerza, como si habitaran en su cuerpo y despertaran ante el estímulo indicado. Como si  respondiera a ellos con una sensación física inevitable.


A ella le cuesta creer que estés amando a otra. En serio. O que ya te estén amando.
Pero la verdad golpea. No como una piedra, sino como una pared. Es el golpe al intentar atravesar esa pared, al hacer de cuenta que no está ahí.


"Sigo siendo el mismo",  decís de nuevo. Insistís. No creas que tu voz no le es familiar. Tampoco voy a mentirte, ella cree que tu voz es una de esas voces que hacen que uno se detenga y quiera conocer la fuente de aquella cuerda contenida.
Supongo que querés que ella se sienta como antes, que te cuente las cosas dentro de la misma burbuja de intimidad que tuvieron.
Terminás el segundo cigarrillo enseguida, porque no estás fumando más, pero ella te pone nervioso.


Ella casi no entra a la casa. No tiene ganas de adentrarse en algunas cosas.
No creas que ella no lo entiende, ni que no te recuerda en abrazos.


Te estirás para tocarle la mano, porque ella está lejos del centro de aquel cuarto, casi bordea la puerta; porque querés despertar el pasado en ella. Y que ella se relaje y entienda que vos no cambiaste, sos ese que amó.
Quizás no entendés algo, ella no está nerviosa. Y no tiene ganas de entrar en tu casa.


"Lo siento", contesta ella, "es que yo no soy la misma".




martes, 30 de junio de 2015